Seongnam, 24 de junio de 2024
Lamentablemente, hoy día mencionar “literatura clásica coreana” evoca en la mayoría de lectores la siguiente idea: “machista”.
Es una pena que la mayoría no sea consciente
de que las ideas feministas existieron mucho antes de que en occidente se empezara a acuñar este término para definir a dicho movimiento. En todo contexto en donde se haya dado desigualdad entre hombres y mujeres, siempre ha habido lo que podría considerarse “intenciones feministas” (otra cosa es, el poder de acción que se tuviera realmente para poder llevar a cabo esta denuncia). Pero la literatura siempre ha sido ese lenguaje velado con el que levantar la voz, disminuyendo el riesgo a ser aplastado, porque “es solo una historia”.
Es por eso que dentro de la literatura coreana, existe el subgénero conocido como “novela de heroína” (여성 영웅 소설), surgido durante lo que se conoce como el “Late Joseon”. Este consiste en un tipo de novelas protagonizadas por mujeres que no se dejaron encorsetar por los ideales de la moral confuciana y rompieron moldes, participando activamente en la esfera pública y obteniendo mayor éxito desempeñando algunos de los roles considerados exclusivos del género masculino.
He de decir que, con respecto a este tipo de literatura, existen perspectivas muy diversas: algunas positivas, que reconocen el valor feminista de este tipo de literatura como testimonio social de la desigualdad de las mujeres y protesta camuflada que clamaba por un cambio; y otra negativa, que considera que el modo en el que las heroínas alcanzan su autorrealización a través de la imitación de patrones tradicionalmente masculinos, supone una pérdida de la identidad femenina de la heroína a la vez que esconde una velada envidia hacia los hombres y reconoce su superioridad.
Huelga decir aquí, que mi perspectiva está mucho más cerca de la primera que de la segunda.
La novela que reseño hoy es La guerrera Bang Gwang-ju; la cual, para mí (junto con Lady Park), son dentro de dicho género las más destacables y dignas de estudio o, al menos, de una lectura si verdaderamente quieres saber de este género, pues es considerada la más controvertida dentro del mismo.
Ambientada en el Beijing del siglo XV (periodo de la Dinastía Ming), nos presenta la historia de Bang Gwang-ju, una mujer que, desde niña, decidió vestir y estudiar como solo podían hacerlo los hombres en aquella época para lograr su objetivo de pasar el examen estatal y desarrollar un papel activo dentro de la esfera pública, logrando servir hasta el final de sus días al Emperador y a la nación como nadie más.
Pero el modo en el que Bang supera todos los obstáculos impuestos por el sistema patriarcal no se detuvo ahí: Se las arregló para luchar (y triunfar) en el campo de batalla, casarse con otra mujer e, incluso, pasar su apellido a su descendencia.
Dije antes que esta es la novela de heroínas más controvertida. Esto se debe a que es la más extremista (y no. No porque Bang viviera como hombre hasta el final de sus días y llegara a casarse con otra mujer. De hecho, hay otras obras de heroínas en las que la protagonista también se casa con una mujer, como Hongbaekwajeon (홍백화전), pero el asunto no es tratado de la misma forma). Se dice que es la más extremista porque, tal y como varios académicos teorizan, puede que surgiera como una crítica hacia la “igualdad” que las mujeres habían conseguido en otras novelas de heroínas era aún limitado e insuficiente. Por ello, es una pena que no se estudie más sobre esta obra fuera de Corea, y una pena que no esté traducida, como mínimo, al inglés.
Pero esta vez no vamos a llorar, porque tenemos la suerte de que los hispanohablantes contamos con una traducción publicada por la editorial Hwarang, a la venta tanto en Argentina y en resto de países de Latinoamérica donde operan como en España.
Dejando de lado el valor histórico y demás que acabo de explicar, es una obra que se lee de un tirón, muy bien expresada a pesar de ser un clásico y con las notas a pie de página justas y necesarias (que es algo que a algunos, NO SÉ POR QUÉ, es que os pone malitos, malitos… ¡Con lo fácil que es saltárselas si uno no quiere saber más 😊!) Pero bueno, aquí no vais a tener ese problema porque está muy escrito, de una manera totalmente comprensible incluso si no tienes conocimientos previos sobre el contexto.
Es más, considero que es una muy buena obra tanto por su claridad como por su extensión para introducirte en el mundo de los clásicos coreanos y ver, que hay mucho más de lo que a simple vista pueda parecer.
P.d.: Todo el rollo que os he soltado antes es gracias al (o “por culpa del”) trabajo de la profesora Park Hye-sook 한국고전문학의 여성적 시각: “Feminist Perspectives on Korean Classical Literature”. Un libro (teórico, no es ficción, aviso) que considero que alguien debería traducir mínimo al inglés y que es… canela pura. Sin duda, mi mejor amigo este semestre XD.
