lunes, 22 de marzo de 2021

RESEÑA: "El regalo del ave" Eun Hee-kyung (Editorial Emecé. Traducción de Shoohyun Hwang y José Catalán)

 Seúl, 22 de marzo de 2021

    Esta novela es narrada en primera persona por Jinhee, una niña de doce años que debido al suicidio de su madre y al abandono de su padre, es criada por su abuela materna y su tía en un pequeño pueblo rural.

    Su innata inteligencia y madurez, añadido a la tristeza y las cicatrices que el ser una huérfana le ha causado la convierte en una chica diferente al resto de las chicas de su edad.

    Es siempre discreta y actúa tal y como los adultos esperan que debería hacerlo una niña. Pero lo cierto es que eso es solo la imagen que enseña a los demás. A lo largo de la novela, la protagonista defiende que existen dos Jinhee diferentes: La Jinhee de verdad, y la Jinhee que los personas ven.

    Esto es resultado de que, en su afán por comprender la vida y el mundo, observa y analiza en silencio los comportamientos de sus familiares, vecinos y amigos. Y, de este modo, descubre y critica con sinceridad y cinismo la hipocresía, el egoísmo, la injusticia y el machismo de la sociedad de la época en la que vive (la década de los sesenta en Corea del Sur). 

    Aunque el mensaje feminista no es tan explícito y central como en otras novelas coreanas, sobre todo, en estos últimos años, en los que se narran las vidas de mujeres y las dificultades que deben de afrontar simplemente por ser mujer. En “El regalo del pájaro” se muestra el machismo de la sociedad a través de diversas historias. Por ejemplo, el maltrato que sufre la esposa del sastre, o como la tía de la protagonista es burlada por sus novios debido a su inmadurez e ingenuidad, o el menosprecio intelectual al que experiencia la propia protagonista por ser una niña en una época en la que incluso, las niñas nunca podían llegar a ser presidentas de la clase (como mucho, podían llegar a ser vicepresidentas)

    Pero en esta obra, al ser sobre todo una obra de crítica social en general, las mujeres no aparecen siempre como las víctimas. Aparecen como seres humanos: a veces se equivocan, a veces son mezquinas, a veces son envidiosas…

    A través de la observación de la personalidad y los demás personajes, la protagonista va aprendiendo. Pero más que aprender, en mi opinión, va intentado eliminar de su personalidad todo aquello que descubre que la hará débil. Porque su debilidad, puede causarle sufrimiento. Es una forma de autoprotegerse ante los demás. De evitar que nadie pueda hacerle daño. Y esto, creo que es consecuencia del sufrimiento que le generó el abandono de sus padres, el cual nunca se ha permitido exteriorizar.

    Este hecho en sí mismo, constituye otro de los aspectos por los que esta obra puede ser considerada una obra feminista coreana: la fortaleza de las mujeres, tan injustamente consideradas desde siempre el sexo más débil.

    Pero, aunque esta obra me ha gustado mucho, tanto por la temática como por el maravilloso estilo como escritora que posee la autora Eun Heekyung, no es una obra optimista.

    Las tres denuncias feministas que expresa en la parte de la novela ambientada en la década de los sesenta (La escasa libertad y posibilidad de defenderse de las mujeres frente a los hombres, la infravaloración de la inteligencia y capacidades de las mujeres, y la desigualdad entre hombres y mujeres con respecto a los derechos y obligaciones como miembros de la sociedad) aún perviven en la década de los noventa (que narra una Jinhee de treinta y ocho años en el prólogo y el epílogo). Y la armadura que se construyó nuestra protagonista para no ser herida por los demás cuando era una niña, no ha impedido su sufrimiento.  La construcción de las imágenes de “la Jinhee que las personas ven” y “la Jinhee verdadera” no ha servido para protegerla, porque como llega a afirmar en la novela, su cerebro puede controlar cualquier parte de su cuerpo, excepto su corazón.

    Es una obra que da una visión pesimista de la vida, camuflada a través del humor y la ironía, pero evidente si se lee prestando atención a lo verdaderamente importante.

    Sin embargo a mí, que siempre ha buscado en la literatura encontrar la belleza y el idealismo que le falta a la vida real, me ha gustado muchísimo esta novela. Porque es realista, educa desde la objetividad y la sinceridad. Sin exagerar bondades ni defectos. Es la verdad desnuda. Y solo conociendo la verdad desnuda podemos mejorar y avanzar hacia una sociedad es la que impere la igualdad y no sea necesario trabajar temas feministas de manera especial o concreta.

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