Seúl, 15 de junio de 2022
Como ya he comentado en más de
una ocasión, desde febrero a junio he estado participando en las tertulias de
novela negra coreana de casa.asia. La lectura del pasado mes de mayo fue Lo
que nunca sabrás de Jeong I-hyeon.
Para ser sincera, este es el
thriller coreano en español que más me ha gustado de todos los que he leído. Y
es que si me preguntáis si hay buenos thrillers dentro de la literatura
coreana, mi respuesta es sí. Sin embargo, si la pregunta se vuelve más específica
añadiendo “traducidos al español”, ahí ya me obligáis a responder con puntos
suspensivos.
Sin embargo, para mí “Lo que
nunca sabrás” me encantó.
Para empezar,
son muy pocas las novelas negras o thrillers que cumplan con las consideradas
“características esenciales” del género. ¿Es esto algo que a mí me importe? En
absoluto, pero sé muy bien que cuando alguien es muy apasionado de un
determinado género suele ser bastante intransigente (ejem, ejem 🙄😂)
y eso genera decepción, aunque la novela en sí sea buenísima.
No es ese el
caso de Lo que nunca sabrás: tiene un caso que difícil de resolver, con
muchísimos sospechosos, multitud de hipótesis sobre lo que ha podido suponer… Y
todo ello aderezado con un estilo de escritura bastante bueno y con unos
personajes que presentan cada uno de ellos una historia personal que bien
podrían constituir la trama de otra novela aparte.
Fue esto lo que
hizo que me lo terminase a la velocidad de la luz, disfrutando capítulo a
capítulo y sintiéndome parte de la novela intentando adivinar qué es lo que
había pasado con la pequeña Yu-ji, una niña prodigio del violín miembro de una
familia acomodada de Seúl, de padre coreano y madre china, que un día
desaparece sin dejar rastro, convirtiendo a todas y cada una de las pocas
personas con las que mantenía contacto en sospechosos de su secuestro.
Me encantó.
Viví y disfruté el libro enormemente hasta que… llegó el desenlace. No era lo
que me esperaba y fue como un jarro de agua fría. Sin embargo, tal y como dije
el día que debatimos la novela en la tertulia: “me gustó tanto que le perdono
hasta el final”.

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