jueves, 20 de octubre de 2022

RESEÑA: «The Snowy Road» – Yi Chong-jun (White Pine Press o Hollym. Traducción al inglés de Hyun-jae Yee Salle)

Huelva, 21 de octubre de 2022

    The Snowy Road de Yi Chong-jun, cuenta la historia de familia que pierde todo debido al alcoholismo que sufre el hijo mayor. Tras morir su marido y su primogénito enfermo, todo lo que le queda a la madre son deudas y su hijo menor. Por el bien de su niño, la madre mantiene la dignidad hasta el último momento e incluso renuncia a criarlo ella misma entregándoselo a unos familiares, pues la felicidad de su hijo es su único objetivo. Sin embargo, el hijo malinterpreta el sacrificio que su madre hizo y no la comprende hasta que, años después, su madre cuente como volvió por el camino nevado después de que él hubiese tomado el autobús.

    A simple vista, resulta evidente que esta novela trata de una obra familiar, en la que se narra el amor incondicional de una madre hacia un hijo. Un amor que la mayoría de seres humanos hemos tenido la suerte de disfrutar, pero que, por lo general, al haber recibido ese cariño desde que nacemos, no sabemos valorar.

    Es por este motivo, por ser una obra tremendamente emotiva y familiar, por lo que la lectura de esta novela me emocionó mucho.

    Sin embargo, esta obra no es solo una novela familiar que habla de los sacrificios que una madre hace por su hijo. Si así fuese, sería una obra demasiado estereotipada que no me hubiese llamado la atención. En mi opinión, The Snowy Road, no solo una obra familiar, sino humana. Yo creo que los seres humanos nunca envejecemos. Maduramos de la niñez a la edad adulta y allí nuestra mente y nuestro corazón se quedan por siempre. Aunque nuestro cuerpo envejezca. Es por eso que una persona siempre tendrá deseos y sueños, da igual si es un anciano e incluso si va a morir pronto. El ser humano es así, aunque en muchas ocasiones lo niega, como ocurre en The Snowy Road.

    Aunque puede ser que mi opinión resulte exagerada para muchos, creo que el ser humano es egoísta por naturaleza. Incluso en su forma de amar a otros. No quiere responsabilizarse de nada ni nadie, pues responsabilizarse de lo que sea siempre empeora nuestra calidad de vida y limita nuestra libertad.

    Pero las personas también amamos. Y ahí es donde surge el conflicto. Donde nacen los remordimientos entre nuestro deseo de hacer siempre lo que queramos y nuestra conciencia de responsabilidad. Por eso, dejar de ser egoísta por amor, es el mejor regalo que pueden hacernos.

    Porque hacer sacrificios, no es un instinto de las madres. Las madres son humanas y, por ende, también egoístas. Y, es justo por ese motivo que sus sacrificios son aún más valiosos.

    Creo que ese es el mensaje de esta obra, y por eso me ha gustado. Quizás en Corea la relación entre padres e hijos sea más intensa que en otros países. Aún así, creo que esta obra tiene un mensaje universal y que por ello, sería una buena obra para ser traducida, y que seguro que obtendría un gran éxito en el mercado literario extranjero, al igual que ocurrió con la obra de Kyung-sook Shin, Por favor, cuida de mamá, pues en mi opinión ambas obras tienen varios aspectos en común.


NOTA: La versión que yo me leí es la de la antología de la foto, pero hay una versión de la editorial Hollym con una portada mucho más hermosa. 

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