domingo, 4 de febrero de 2024

RESEÑA: "El imperio eterno" de Yi In-hwa (Editorial Verbum. Traducido por Song Byeong-sun y Mario Alonso Arango Morales)

Huelva, 5 de febrero de 2024

    El imperio eterno es una novela que posee todos los ingredientes para deleitar a cualquier tipo de lector: a los amantes de la historia, de lo clásico, del misterio, de las intrigas y hasta casi me atrevería a decir que también a los del thriller.

    Y es que, aquí en "
petit comité
" y de manera informal se le podría calificar como "thriller histórico".

    La trama comienza una madrugada de invierno de 1800. Dentro de palacio, se despiertan con una terrible noticia: el escriba Chang Chongo ha amanecido muerto. No hay indicios de qué ha podido sucederle, pero para el bibliotecario Lee Inmonng, miembro de la facción de los Sudistas, parece bastante claro que su fallecimiento no se debe a causas naturales.

    Más, si tenemos en cuenta el último trabajo en el que el escriba, por orden expresa del rey, se encontraba inmerso.

    Aquello no podía ser más que obra de los miembros de la Primera Doctrina.

    Es a partir de aquí cuando comienza una jornada frenética en la que cada segundo cuenta tanto para la facción de los  Sudistas como para los de la Primera Doctrina para lograr que sean sus intereses los que triunfen.

    Y digo una jornada porque ese es el tiempo exacto en el que se desarrolla esta novela: un día. Tan solo el apartado inicial titulado "El libro" y el epílogo final nos ofrecen saltos temporales.

    Esto, que en principio podría echar a muchos para atrás por considerarlo tedioso, es lo que le da brío al ritmo de la narración, aumenta la intriga y hace que te bebas las más de 300 páginas de esta obra en tiempo récord. Eso sí, siempre en el caso de que este no sea tu primer acercamiento a la literatura histórica o clásica coreana.

    El imperio eterno es una gran obra que considero que todo amante de la cultura coreana debería leer. Pero cuando esté preparado o preparada.

    El telón de fondo de las intrigas que se desarrollan es la muerte del príncipe Sado a manos de su padre años atrás. Sin embargo, esto es mencionado recurrentemente pero nunca  explicado en profundidad. 
    
    Tengamos en cuenta que este es un echo  histórico de cultura general para cualquier coreano, público al que iba dirigido esta novela (porque sí, los buenos autores son los que escriben para su tierra sin preocuparse de si serán traducidos algún día), por lo que una explicación hubiese resultado innecesaria en el texto coreano.

Además, la lista de nombres de personajes es infinita, lo cual puede resultar un poco confuso para los lectores extranjeros no acostumbrados aún a la cultura coreana.


    ¿Significa eso que tenéis que sacaros antes un máster en estudios coreanos para leeros este libro? Por supuesto que no. Basta con que, por ejemplo, os leáis antes "Crónicas de un lamento" (del cual ya os dejé una reseña por aquí el año pasado), libro que os ayudará muchísimo a entender  el contexto histórico, que leáis con calma y no descaréis una posible relectura en el futuro para saborearla mejor.

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