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¡Hola! Soy Irene Andiva, traductora de literatura coreana al español.Enamorada de la literatura coreana desde hace hace casi dos décadas, en este blog pretendo presentarte todo lo que he aprendido sobre ella durante mi formación en el Korean Literature Translation Institute (한국문학번역원. 2022), en el MD de Cultura Coreana de la Academy of Korean Studies (한국학중앙연구원, 2026), pero, sobre todo, a través de mis innumerables lecturas.¡Bienvenidos y bienvenidas a la Corea de papel!

jueves, 19 de septiembre de 2024

RESEÑA: “CRUZARÉ EL TIEMPO POR TI” Lee Kkoch-nim. (Gran Travesía. Traducción de Álvaro Trigo Maldonado)

 

Seongnam,  20 de septiembre de 2024



    Cruzaré el tiempo por ti es una novela que logró romper todos los prejuicios que pude alguna vez haber tenido sobre ella y que, a pesar de haberme sorprendido para bien, no recomendaría a todo el mundo.

    Esta obra está, al igual que la mayoría de las creaciones de esta autora, catalogada dentro del género de “novela juvenil”. Sin embargo, o yo me estoy haciendo vieja, se me ha olvidado por completo cómo es ser adolescente de verdad y considero que todos son más débiles de lo que en realidad son; o verdaderamente la novela juvenil coreana que he leído últimamente requiere de más madurez emocional de la que yo le atribuyo a la generación Z.

    Cruzaré el tiempo por ti es la historia de dos jóvenes que, por azares del destino, llegan a intercambiar cartas sin que exista más vínculo entre ellas que compartir el mismo nombre. A simple vista, esto puede parecernos una simple casualidad no nos llame la atención más allá que como algo anecdótico, si no fuera porque una de ellas vive en el pasado (finales del siglo XX) y la otra en nuestra actualidad.

    Como bien cabe de esperarse de una novela juvenil, el estilo es sencillo (sin querer decir con esto que sea plano o carezca de valor literario), y la forma de comunicarse entre ambas muchachas (por cierto, en el pasado el tiempo transcurre más rápidamente y a la Unju del XX la conocemos desde su infancia hasta su edad adulta) es coloquial y amena. A través de las cartas, vamos siendo testigos de cómo entre ellas se forma una bonita amistad y cómo, tomando ventaja de su especial situación que les permite obtener información del pasado y del futuro; cada una trabaja en beneficio de la otra. La del presente, para solucionarle la vida a la del pasado; y para la del pasado, para ayudar a la del presente a descubrir el secreto que su familia le ha estado ocultado desde pequeña.

    Como digo, la obra es sencilla, y durante los primeros capítulos se lee fácil y rápidamente sin que nos aporte nada más que una manera agradable de matar el tiempo (que, por otra parte, era lo que yo buscaba). Era divertido verlas discutir y, particularmente a mí, me despertaba ternura verlas en plena “edad del pavo”. El tomar parte en el misterioso rompecabezas del secreto de la Unju del presente también hacía que en cierto modo me fuera difícil soltar el libro.

    Sin embargo, el final… el final ha sido precioso. Emotivo y doloroso, fastidiándome la idea que tenía de convertir esta obra en el comodín perfecto para cada vez que alguno de vosotros me pregunte por “un libro coreano, pero alegre” (hijo mío… quizás deberías plantearte lo de leer literatura coreana un poquito más). Y es que sí, el final me ha encantado, pero me ha dolido.

    Es quizás por ello que os recomiendo este libro para cuando queráis algo ligero, pero a la vez os pille en un buen momento anímico. Si no es así, quizás no sea la mejor opción (de momento).

    Eso sí, merece la pena que lo tengáis en la lista de pendientes. Que no os dejéis engañar por la etiqueta de “literatura juvenil” que muchos ERRÓNEAMENTE desprecian. Y también, merece la pena que le echéis un ojo para valorar lo que tenemos o, mejor dicho, a quienes tenemos. Ese era el objetivo principal que la propia autora afirma que buscó con la creación de esta obra y, por mi parte, no puedo más que felicitarla porque no hay duda de que lo ha conseguido.

martes, 3 de septiembre de 2024

TRADUCCIÓN: LTI #GRATEFULFORTRANSLATORS - Mi homenaje a Álvaro Trigo Maldonado

    Seongnam, 3 de septiembre de 2024



    Hay veces que en lugar de hablar de libros, es necesario poner el foco en quienes los hacen posibles. Entre el autor y el lector, hay un extenso camino lleno de manos trabajadoras que hacen que se derrumben barreras tan inmensas como las del idioma. En este camino (y permítanme que lo diga yo, aunque suene un poco prepotente de mi parte) el rol de los traductores es fundamental, por lo que la iniciativa de #GratefulForTranslators este mes de @ltikorea_official con la que se pretende hacer un pequeño homenaje a todos aquellos que cambian horas de sueño por hacer que la magia fluya entre países con lenguas y culturas diferentes me parece una oportunidad única que debo aprovechar.

    Es mucha la literatura coreana traducida al español que he leído, como muchos son los traductores y traductoras a los que admiro, agradezco y respeto. Pero, sin duda, uno de los más destacados entre ellos para mí es el profesor y traductor Álvaro Trigo Maldonado, con cuyas traducciones aprendí desde mis primeros pasos en este mundillo de la traducción dos lecciones importantes.

    La primera de ellas es que "traducir (especialmente literatura) no es pasar palabras de un idioma a otro". Detrás de cada obra, hay un contexto histórico y social que, si se desconoce, no se puede transmitir al lector extranjero. Pero Álvaro Trigo, antes que en traducción, ya había dedicado sus años a formarse en todo aquello que le ha posibilitado traducir obras tan importantes desde un punto de vista cultural e histórico como esta que veis en la fotografía de Chae Man-sik El idiota de mi tío o La fortaleza helada de Kim Hoon.
La segunda lección que aprendí es que, al contrario de lo me dijeron una de vez sobre que "un buen traductor debe elegir bien las obras que son para él", un buen traductor es aquel que es capaz de traducir de todo adaptándose en cada momento al autor y su estilo. Esto es algo en lo que también destaca este Trigo, como muestra el que entre su trabajo encontremos desde obras satíricas, dramáticas como juveniles.

    Sin duda, poder llegar a ser un profesional como él es algo casi inalcanzable para mí, pero una vez me dijeron que "aunque sepas que no vas a llegar, apunta al sol. Será la manera de al menos llegar lo más lejos posible".

    Y en eso, los trabajos de este señor han sido toda una inspiración, y en cierto modo han marcado el camino que profesionalmente estoy recorriendo hoy.

    Por ello, aquí va mi pequeño "homenaje" y todos mis buenos deseos para que siga durante muchos años más trabajando como sólido puente entre la literatura coreana y los lectores hispanohablantes.