Huelva, 24 de abril de 2026
Con tan ajetreada salida y entrada de año que he experimentado, mi marcador de “Lecturas 2026” ha tardado en estrenarse. No pudo ser hasta ya bien entrado marzo cuando, libre de todas mis obligaciones y después de mi vuelta al hogar, pude parar el mundo exterior, no solo para volver a leer, sino también para plantearme una de las preguntas a las que todo lector se enfrenta; a veces con excitación, a veces con hastío: ¿Qué leo?
A pesar de que muchos no os lo podais creer (XD), no solo leo literatura coreana. Sin embargo, como buena amante de la misma, estaba deseando reencontrarme con ella después de todo este tiempo en el que no he leído más literatura que la relacionada con el tema de mi tesis. Y quería algo que fuera novedad, que me sorprendiera. Que no fuera uno de mis eternos pendientes. En resumidas cuentas, quería “ponerme al día”. Así pues, en lugar de tomar la decisión por mí misma, dejé que la disponibilidad del catálogo de la Digital Library of Korean Literature eligiese por mí. Fue como vine a dar con El pozo de Hye-Young Pyun, la cual resultó ser el mejor estimulante para que me volviese a reencontrar con la versión “lectora voraz” que llevaba tiempo secuestrada dentro de mí. ¡Anda! ¡Mira qué casualidad! Justo como el protagonista de la obra.
El pozo es una novela que ha sido clasificada dentro de género de terror, narrada, con excepción de contados diálogos, en primera persona por su protagonista: Ogi, un profesor de universidad que, tras sufrir un terrible accidente de tráfico ha quedado en estado vegetativo. Sin embargo, no fue él quien salió peor parado de tan terrible siniestro, pues su esposa, que viajaba con él, terminó perdiendo la vida. Ella, justamente, era toda la familia que le quedaba a Ogi, quien, sin ascendientes ni descendientes que puedan hacerse cargo de él, termina siendo asistido por su suegra.
Sin embargo, ¿por qué se produjo el accidente? ¿Es este una simple desgracia que ha dado al traste con su vida? ¿O ha sido su propia vida la que le ha llevado al estado en el que se encuentra y lo que va a provocar su total perdición?
Reconozco que cuando vi que la única novedad que estaba disponible en el momento para lectura en la biblioteca digital era justo esta, no me sentí entusiasmada. Para empezar, porque los que me conocéis sabéis que soy amante del realismo y de esas obras que, no sé muy bien dentro de cuál género clasificar, pero tienen un marcado “sabor coreano”. Y, por otro lado, como la reconocida cobardica que soy, el terror no es lo mío. Sin embargo, aunque parezca increíble, a mi parecer, El pozo no cumple con ninguna de estas dos características que inspiraron de primeras mi rechazo.
Por un lado, a pesar de poseer un argumento que podría trasladarse fácilmente a otras sociedades y culturas, todo él está impregnado de la esencia de la cultura coreana contemporánea que, aunque cada vez más cercana a la nuestra, aún sigue diferenciándose, sobre todo en los puntos de vista y las prioridades de los individuos.
Y, en segundo lugar, debo decirte que, si lo que andabas buscando es una historia de terror, quizás esta no sea la obra indicada. El estándar es simple: Si a mí no me ha dado miedo, es que no da miedo. Porque, de verdad, no podéis haceros una idea de la baja tolerancia al terror que tiene mi cerebro. Más que una obra de terror, El pozo es una obra de angustia psicológica. Pero de la buena, de esa que te hace querer avanzar en la trama (descuidando el resto de tus responsabilidades jajaja), para llegar al final de la misma y saber exactamente qué es lo que pasa.
El pozo es una obra de karma. Una obra que te recuerda que, más te vale no salirte del camino de lo correcto, porque puede ser que la vida te devuelva las consecuencias de tus malas acciones (¡y con intereses!). También es una obra de venganza. La venganza llevada a tal extremo que las fronteras entre “protagonistas” y “antagonistas” quedan desfiguradas por completo, pues aquí todos llevan razón y todos acaban perdiéndola y sumiéndose en lo más oscuro del alma humana.
Sin duda es un obra, como ya he dicho, adictiva, original, con un toque universal pero manteniendo la esencia coreana y que, aunque reconozco que, a mi parecer, le faltó “un puntito” de mayor impacto al final, eso no la hizo desmerecer para nada.
La disfruté como hacía tiempo que no lo hacía con una obra de este estilo (creo que la última fue La confesión de Hailji.
En definitiva, creo que es una de las mejores obras de literatura coreana publicadas recientemente. Un poquito de oxígeno entre tanto universo Han Kang y healing.
¿Os animáis a leerla? ¿O ya lo habéis hecho? Si es así, contadme si vosotros también terminasteis cayendo o no en el pozo? A mí, como veis, todavía me duele la caída jajaja.


Pues ya tenía ganas de leerla y ahora tengo más ganas. Yo soy igual que tú con el terror, así que me alegra que no de miedo. Me lo apunto para mi próxima lectura 😉
ResponderEliminarCreo que te va a gustar mucho, de verdad. Eso sí, ármate de paciencia para pillarlo en la biblioteca digital. Parece que conmigo ocurrió un milagro jejeje. ¡Gracias por comrntar!🥰😘😘
EliminarQué alegría volver a leer una reseña tuya. Una vez más ahora tengo ganas de leer esta obra, porque sé que tenemos gustos medio parecidos y con todo lo que escribiste ya me entusiasmé.
ResponderEliminarMe encantó esa parte donde explicás que te gustan las obras con "sabor coreano", entendí perfectamente eso jaja y soy del mismo equipo. Va a la lista para leerla proximamente. Uff me devolviste un poco de vida con esto, gracias como siempre :)
Jajajaja ¡ay, me alegro de haber aumentado uno más a tu lista de pendientes! Y gracias a ti, por leerme siempre ♡. Espero que pronto puedas echarle un ojo a esta obra y me cuentes tus impresiones. Un abrazo ENORME!!
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