Seúl, 14 de febrero de 2022
En un día como hoy, en el que se celebra el
amor a base de hacer más uso de las tarjetas de crédito que de los labios,
quiero presentaros un libro que habla de lo que es el verdadero amor, ese que
es capaz de superar cualquier frontera, diferencia de edad y conflicto
político.
Siempre pendiente de las últimas publicaciones
de mi querida editorial Verbum, en cuanto vi el lanzamiento de esta novela el
año pasado, con esa portada, me entraron unas ganas imperiosas de leerla.
Después, vi en la presentación de la página web «como en
el clásico coreano La
canción de Chun-hiang, los amantes deberán sufrir todo tipo de
incomprensiones» y maldije estar en Corea del Sur y no poder adquirirlo de
inmediato.
Sin embargo, gracias a un amigo pude tenerlo en mis manos
esta Navidad y adentrarme en la tortuosa historia de amor entre Lee Daesung y
Masago.
Ambientada justo después de que Corea lograse independizarse
de Japón, época en la que los japoneses son repudiados, los caminos del joven
estudiante Lee Daesung y la señora Masago se unen.
Por si la hostilidad entre sus nacionalidades y la diferencia
de edad no fuesen obstáculos suficientes, se da el caso de que Lee Daesung es
hijo de unos de los principales líderes del movimiento procoreano, mientras que
Masago es la esposa y madre de la hija de un general japonés. Además, la
situación que se vive en la península, con una tensión en constante aumento
entre el norte y el sur tampoco contribuirá a que ambos puedan vivir su amor
como desean.
Debo confesar que en un primer momento este libro me decepcionó bastante. Esperaba una obra de mayor calidad literaria, pero, sinceramente, no considero “Hermosos lazos” una de las grandes obras de la literatura coreana. El estilo, la manera brusca e instantánea en la que se narran la mayoría de los acontecimientos claves para el desarrollo de la historia, el poco realismo de los diálogos… impedía a veces que la historia me envolviese y me olvidase de que estaba pasando los ojos por delante de letras impresas, tal y como debe hacer una buena obra de ficción.
Pero tampoco voy a negar que a mí, no sé por qué motivo, terminó enganchándome. Llamadme romántica empedernida o amante de las tragedias (o quizás chismosa que una vez metida en la historia tenía que saber el final) El caso es que yo iba leyendo y diciendo “No es bueno, pero qué entretenida estoy”. Y solo por eso, aunque no es lo que esperaba, lo recomiendo. Y es que hay momentos y libros para todo, por eso creo que si lo que buscas es simplemente pasar un buen rato y te gusta el drama, este es un buen libro para ti.
En su favor debo decir también que me enterneció mucho el
motivo del que surgió esta novela. Su autor, Chang Choong-sik, es un señor
nonagenario. Sin embargo, esta es su primera novela, y la escribió con el
propósito de que algún día pueda darse el perdón real entre estas dos naciones:
Japón y Corea.
Sinceramente, creo que hay cosas que difícilmente se pueden
perdonar. O que, al menos, requieren de algo más que una novela tierna, pero la
intención de este señor que dedica tiempo de su vejez a fomentar el amor y el
perdón, a mí me llegan al alma.

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