Huelva, 14 de octubre de 2022
Hoy vengo con una de mis reseñas
más objetivas (creo, ja, ja, ja). Que la ciencia ficción no es lo mío es algo
que quienes me leéis de hace tiempo ya sabréis. Sin embargo, también sabréis
que jamás me cierro a nada, pues, donde menos te lo esperas, puede darse una
maravillosa casualidad (si no hubiese sido así, jamás hubiese descubierto la
literatura coreana).
Es por ello que no darle una oportunidad a Si no podemos viajar a la velocidad de la luz era algo que no podía permitirme.
Os seré muy sincera. Estando en Corea, yo ya había leído un
relato de esta antología. Solo uno y no más, pues no llegué a conectar mucho.
Me pareció de estilo demasiado simple y, aunque esto sea algo puramente
personal, a mí me deprimió. Sin embargo, también allí, y gracias a una amiga
que es fanática de esta autora, pude conocer su primera “novela larga” y mi
percepción de la autora, si bien no logró enamorarme, cambió bastante
positivamente.
Así que me encontraba bailando en la duda. No sabía si esta
antología me iba a gustar o no. Es por ello que me alegro mucho de haber
compartido mi lectura con Angela de @ramenyletras (en instagram) , pues durante las dos
semanas que hemos pasado leyendo el libro y comentándolo, he podido acercarme
más a las historias, el estilo y el nuevo mundo que Kim nos presenta en esta
primera antología.
Hay relatos con los que no he logrado conectar, pero no
exagero si digo que hay tres que me han maravillado y que el resto me han
parecido bastante interesantes, especialmente para los amantes del género.
Sin duda, de todos los relatos me quedo con Espectro, ¿Por
qué no regresan los peregrinos? y La materialidad de las emociones. Para mí,
los dos primeros me parecen dos historias de AMOR (QUE NO HISTORIAS ROMÁNTICAS,
ACLARO) hermosas como pocas, y el tercero, un relato tan cargado de significado
que si lo analizásemos nos daría para diez páginas de ensayo.
En mi opinión, ese es el punto fuerte de Kim como autora.
Usa la ciencia ficción para emocionar. A veces, también hay que reconocerlo,
dejándote una sensación de melancolía un tanto incómoda. Pero, eso al fin y al
cabo es lo que en mi opinión toda literatura debe tener por objetivo:
emocionar.
Creo que es un libro indispensable para todos los amantes
de la ciencia ficción coreana, pero, quizás no tanto para los que no sean “muy
fans” de este género. El estilo y la cantidad de términos y explicaciones
científicas empleadas puede resultar algo tedioso o desconcertante.
Aún así, es un libro que he disfrutado y, como digo,
haberlo leído en compañía de Angela ha multiplicado por cien el disfrute.
Gracias a esta lectura, ahora estoy más abierta a seguir leyendo obras de esta
autora, y espero que pronto nos lleguen más de ella al español (especialmente,
su novela larga, porque estoy segura de que esa sí será todo un éxito).


No hay comentarios:
Publicar un comentario