martes, 14 de febrero de 2023

RESEÑA: “Antología del canto coreano Sijo” (Cheongguyeong-eon) Compilado por Kim Cheon-taek. Editorial Verbum. Traducido por Francisco Carranza y Ko Hye-sun.

Seúl, 15 de febrero de 2023




    Hoy no traigo una reseña. Porque hay obras con las que tienes que poseer una osadía que roce la inconsciencia y una desvergüenza descomunal como para atreverte a catalogarlas de buenas/malas… ¡Ojo! Luego te pueden gustar o no y tan pichi que nos quedamos. Que de snobs ya está el mundo lleno. Pero de ahí a decir que son malas… oye, pues mira, no.


    Ese libro “in-reseñable” es Antología del canto coreano Sijo de Editorial Verbum. El sijo es una de las formas líricas que se dieron durante la época clásica coreana. En el año 1728, Kim Cheon-taek se encargó de recoger por escrito en el Cheongguyeong-eon (que es el nombre original de este libro) algunas de estas composiciones, lo que ha permitido que a pesar del carácter oral de muchas y del paso del tiempo, hayan podido llegar hasta nuestros días.

    Eso es lo que la humanidad le debe a Kim, pero los hispanohablantes en concreto le debemos también a los traductores Francisco Carranza y Ko Hye-sun el que la tengamos en nuestra lengua y, además, acompañada de un prólogo que es maravilloso para los que no tienen ni idea de qué es un sijo.

    En mi opinión, este libro mantiene un equilibrio perfecto. Es decir, a priori es una obra “académica”, pero con el prólogo, las notas al pie y su buena traducción, han logrado que sea asequible para todos y que, el que no sabe, pues se familiarice sin problema en las primeras páginas y pueda probar a ver si le gusta eso “nuevo” que se le ofrece.

    Ya existen otras antologías de sijo en español, pero que, al ser presentadas así, “a pelo”, puede que sea conveniente leer después de una como esta, en la que se nos explica todo perfectamente.

    Por eso, creo que quien esté interesado en la literatura coreana clásica debería darle una oportunidad. Y ya luego si no es lo suyo, pues adiós muy buenas que las listas de pendientes son muy largas y la vida muy corta.

    Pero el valor de esta obra es incuestionable tanto a nivel literario como histórico y, chico/a, cuando nos lo ponen en bandeja, ¿qué perdemos con darle una mordidita?

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