domingo, 24 de marzo de 2024

RESEÑA: "El impulso" de Won-Pyung Sohn. (Editorial Temas de hoy. Traducción de Joo Hasun)

Seongnam, 25 de marzo de 2024



    La reseña de hoy es un el quincuagésimo intento que hago. Hay libros que leo y siento que inmediatamente tengo que reseñar, y hay otros que el impacto que dejan en mí es tan grande, que necesito tomar notas y dejarlas reposar por un tiempo. De lo contrario, no podría ser objetiva, y eso es algo que trato de evitar “en la medida de lo posible” (recordad que soy humana y no puedo, ni quiero, desvincularme totalmente de mis gustos personales).

    Sin embargo, por más que lo he intentado, no he logrado que, cada vez que trato te escribir sobre El impulso, salga más de mí de lo que me gustaría, por lo que he decidido simplemente escribir lo que me salga, no sin antes avisaros que esta reseña es MUY PERSONAL y que, teniendo en cuenta la mayoría de reseñas de esta novela que circulan por la red (las cuales no pueden ser más alejadas de mi opinión personal), lo más probable es que si lees el libro por ti mismo no compartas ninguna de mis impresiones. Pero, si aun así te interesa saber mi punto de vista, quédate que te lo cuento.

    Como ya he dicho, este libro lo leí hace tiempo y no lo tengo conmigo ahora mismo, sino que está en España. Por eso, la foto que estáis viendo no es la de mi ejemplar, sino del que está en la biblioteca de LTI. No me gusta hacer esto, sin embargo, en esta ocasión creo que ha sido una suerte tener que verme obligada a usar esta foto en lugar de la de mi libro. ¿Por qué? Porque en la portada de este volumen viene la “clave” del problema. La causa por la que esta novela, como he leído por ahí, ha sido una decepción para muchos:
“De la escritora de Almendra”. Amigo… ¡Qué fallo! Con todos mis respetos, no se puede vender un libro así. No, no podemos insinuar, “Oh, mira, es la segunda parte de un súperultramegachupi éxito de nuestro catálogo. Más cuando lo has leído y has visto que NO TIENE NADA QUE VER. Creo que eso confunde (y engaña) un poquito a los lectores, que lo compran esperando un “Almedra 2”. Pero no todo es culpa de este pequeño fallo. No, nosotros también tenemos parte en ello.

    Cuando Luis Miguel saca un disco que no es de boleros, la gente suele decir “Vaya, tenía que haber sacado boleros. Es lo suyo”. Cuando saca un nuevo romance, entonces toca decir “Ufff, no evoluciona, siempre más de lo mismo”. ¿Por qué quisimos hacer eso con Won-pyung Sohn?
    
    “Si lo comparo con Almendra”; “Uff, es que al lado del Almendra”; “Después de leer Almendra me he esperaba otra cosa…” Son las quejas que siempre leo por ahí. Queridos, no es Almendra, superémoslo. Es más que eso, es que no tiene ni la más mínima conexión con Almendra. Bueno sí, una: Que Sohn escribe bien y eso se refleja en ambas obras. Ah, y otra más: que CADA UNA EN SU ESTILO, son buenas novelas.
    
    A mí, personalmente, El impulso me voló la cabeza. Quizás por mi amor por los anti-héroes. Pero los de verdad. No esos que suelen proliferar tanto por la ficción que “PUM” por arte de magia empiezan a vencer todos los obstáculos y triunfan.
Amores, quiero una ficción que me impulse, que sea un caso como el de Andrés Kim Seong-gon, un fracasado que tarda en “dejar” de serlo. Que, como decimos en España “se lo curra”, volviendo a fracasar el 99% de las veces, dándose por vencido y volviendo al poco tiempo a levantarse para buscar ese 1% y que al final, lo logre.

    Ese es el punto de ficción: que al final, lo logra. Seamos sinceros, a veces no se logra nunca o nos lleva mucho más tiempo lograrlo de lo que le lleva a Andrés; esa es la ficción. Pero Andrés no es un “Mary Sue”. Es un hombre de hoy. Es un hombre como yo. Su triunfo mi inspira, y su fracaso aún más.

    Leyendo esta novela, pude entenderme a mí misma. Fue, literalmente, como acudir al psicólogo. Gracias a esta novela, me animé a seguir adelante con mis proyectos. Mejor dicho, me animé a parar y a trabajar en mí, cada día un poquito más, para lograr una meta que llevaba años siendo mi sueño y a la que había renunciado por completo (Spoiler: Salió de lujo 😉)

    ¿Por qué? Porque pude leerla con la mente (y el alma) abierta, sin esperar nada, y recibiendo todo lo que la obra estaba dispuesta a darme sin compararla con su hermana mayor “Almendra”. Incluso el final es inspirador. ¿Qué esperabas almíbar y perdices al final del cuento?

    Amigo, El impulso no es un cuento. El impulso es ese café con tu amiga, contándote lo harta que está de la vida, mientras tú la escuchas sabiendo que, esta jodida, pero va a estar bien. Y que tú, también lo vas a estar.

    Tiene frases de escaso valor estilístico pero que han invadido mi cuaderno de citas por ser verdades como puños.

    Soy muy tiquismiquis con “el estilo”. Para mí, no todo lo que se escribe es literatura. El estilo es MUY IMPORTANTE. Sin embargo, lo que cuenta El impulso tenía que ser dicho así. Duro, claro y directo ahí, a eso que a todos nos está estrujando el pecho.

    Al final del libro, la autora confiesa que esta novela nació tras leer en un foro de internet que una lectora pedía que le recomendaran libros de gente que cae y vuelve a resurgir. Pero sinceros. Creo que la señora Sohn lo logró con creces. No será su Almendra, pero tampoco es necesario que lo sea. Como tampoco es justo que eso sea lo único que esperamos de ella por el resto de su vida como escritora. Esta vez no nos ha dado un cuento, nos ha dado una razón para seguir adelante a pesar de las espinas. Nos ha dado (o, al menos, a mí me dio) EL IMPULSO que necesitaba para poder estar escribiendo esta reseña en la mesa y el escritorio desde el que la estoy escribiendo ahora mismo.

    Así que… LEANLO CON EL CORAZÓN Y SIN COMPARAR. Por favor y gracias XD.

2 comentarios:

  1. Qué ganas tengo de leer este libro. Creo que me va a gustar mucho.

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    1. Yo también lo creo. Eso sí, va a tardar en atraparte, pero al final te encantará ;).

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