Seongnam, 17 de octubre de 2024
Hola a todas y todos. Después de tantas semanas y tal y como os prometí, vuelvo con una reseña.
Esta vez se trata de la exitosa novela Dallegurt Dream Department Store. Y si digo exitosa, no es por usar esa frase hecha que tan bonita nos queda a la hora de vender un libro, sino porque verdaderamente fue una de esos libros que logró arrasar en ventas en Corea del Sur el año de su lanzamiento.
Yo misma pude ser testigo de su éxito, pues su publicación coincidió con mi época de estudiante en LTI y pude ser ver como muchos de traductores miraban esta obra con "ojos golositos" debido al furor que causó.
No fue mi caso, pues no creí que fuese mi estilo. Después de leerla este verano, mis sospechas quedaron confirmadas. Y me explico:
Dallergut Dream Department Store es una novela de fantasía que nos traslada al mundo de los sueños. Y no, de nuevo no estoy haciendo uso de ninguna frase hecha, sino que, literalmente, es así: Un mundo, del cual desconocemos su nombre, pero cuyo producto estrella nacional es precisamente ese: los sueños que todos los seres vivos del mundo real (ya sean humanos o animales) evocan cada vez que cierran sus ojos para decir adiós a un largo día.
Yo, que no sueño casi nunca, disfruté mucho viendo toda esta cadena de venta y producción que Miye Lee creó en su mente.
Sin embargo, aunque reconozco que es una novela entretenida, no sería sincera si no admito también que hubo ciertos puntos, meramente subjetivos y más relacionados con una pura cuestion de preferencias personales más que con la calidad real de la obra, que hicieron que no llegase a conectar al cien por cien por ella.
El primero, como ya mencioné, es que no es mi estilo. Yo, que soy amante de la realidad, reconozco que de vez en cuando me dejo seducir por mundos ideales que me ofrecen otras realidades, pero con un límite. Esto para mí, teniendo en cuenta mi edad y mis gustos, fue un poco "demasiado". Y menciono la edad porque, precisamente ese fue otro de los factores que me descolocó. Esta obra está catalogada como "juvenil", lo cual hace entendible que quizás muchas veces no llegue a conectar del todo con ella, dado que lamentablemente, lo único que queda en mí de juvenil, es el maldito acné. Sin embargo, también trata temas que no considero que sean adecuados para un público no del todo maduro. Entonces, ¿a quién va dirigida esta obra? Pues esa es una pregunta que ni yo misma sé contestar.
Además, es una novela que cuenta con una segunda parte, y no me extraña. Podría contar con una tercera, una cuarta... Y es que no le veo cohesión. Cada capítulo nos trata un nuevo tema, con unos personajes principales básicos siempre presentes, pero otros secundarios que cambian en cada "episodio", dándome más una sensación de serie americana o de novela por fascículos que de una auténtica y única obra. Y yo soy de las que paga porque me cuenten una historia de principio a fin. Con finales abiertos, de acuerdo. Pero finales. Las historias contadas "a granel" definitamente no son para mí.
¿Considero por tanto esta novela una mala obra? No, no y mil veces no. La considero una muy buena novela: Original, sin fallas en su "lógica" dentro de su fantasía (lo cual es muy difícil porque a veces en este tipo de obras solemos encontra bastantes contradicciones o incoherencias a medida que avanza la trama); bien escrita y bastante entretenida.
Pero no para mí. Y sobre todo, no le veo nada especial por la que debería recomendarla yo, en esta cuenta dedicada a la literatura coreana, pues una buena novela, pero como tantas otras que podemos encontrar dentro de la literatura de cualquier país. No le veo ese "sello", ese alma singular tanto en trama como en estilo que a mí me fascina y me enamora.
Dicho lo cual, como no todo en nuestra librería es literatura coreana, la recomiendo para aquel que desee una lectura ligera sin más con las que descansar la mente. Es decir, para todo aquel que desee desconectar comprándose un sueño.
P.d.: Mi reseña se basa en la lectura de la traducción inglesa comercializada en Reino Unido. En español lo encontraréis bajo el título de La gran tienda de los sueños (Editorial Gran Travesía. Traducción de Charo Albarracín).

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