lunes, 28 de octubre de 2024

MI PRIMERA TRADUCCIÓN: "Un día en la vida del novelista Kubo" Park Taewon. (Editorial Hwarang. Traducción: Park Jeonghyo e Irene Andivia Reyes)

Seongnam, 29 de octubre de 2024



    Hace 1422 días publiqué una de las primeras reseñas de este blog, dedicada a una de las lecturas obligatorias que había tenido que leer mientras era estudiante de primer curso de LTI: Un día en la vida del novelista Kubo de Park Taewon. Una obra que llegó en el momento adecuado y que me removió el alma desde los cimientos. Tanto es así, que desde ese momento me obsesioné y me prometí a mí misma que iba a hacer todo lo posible por llevarla al mundo hispanohablante.

    Hoy, 1422 días después, puedo decir que, junto a mi compañero Park Jeonghyo, soy parte del equipo que ha hecho posible que esta obra esté disponible para todas vosotras y vosotros. Y no solo esta obra, sino muchas otras más con las que ni siquiera contaba.
Un día en la vida del novelista Kubo es un antología que recopila trece de los relatos más importantes de Park Taewon, autor modernista al que bien se puede considerar como tal.
Miembro del llamado Guinhoe, en un tiempo en el que muchos autores estaban centrados en otros temas como, por ejemplo, la situación que atravesaba el país bajo el yugo japonés, las obras de Park están más orientadas al desarrollo máximo de sus habilidades como escritor, combinando temáticas tanto introspectivas y personales como más sociales. Esto dio lugar a una producción amplia, variada y completa, compuesta por obras que van desde lo experimental a lo costumbrista; y con la que podemos acercarnos y aprender acerca de la historia, la sociedad y el arte de la Corea colonial de una manera tan nítida como si nos hubiéramos teletransportado en el tiempo y pudiéramos respirar dicho ambiente por nosotros mismos.

    No os voy a mentir. Como comprenderéis, la mitad de este libro está impregnado de parte mi corazón y todo mi esfuerzo, por lo que me cuesta bastante ser objetiva. Pero, fiel a mi costumbre, quiero ser sincera y prevenir a todos los futuros lectores y lectoras de esta obra: Es necesario que no la analicemos de una manera anacrónica, sino que nos traslademos a la época y sus características.

    Es la única manera en la que es posible extraer todo lo que este libro puede ofrecer, lo cual os aseguro que es mucho. Tanto literaria, como histórica, e incluso psicológicamente.
Poco más puedo aportar, salvo agradecer, en primer, lugar al traductor Park Jeonghyo, quien ha sido mi "compañero de fatigas" en esta aventura y a quien le debo estar tranquila de que el trabajo que os presentamos sea uno del que me siento muy satisfecha. Traducir a Park Taewon no es una broma, y requiere de, aparte de una labor de traducción, otra de investigación de la que él se ha encargado de manera incansable. Y también, por soportarme, porque reconozco que trabajar con una persona tan obsesiva y pesimista como yo despierta los instintos asesinos de cualquiera (como demuestra la quinta foto XD).
    Y como no, también a todos los que forman parte de la editorial Hwarang, por hacer honor a su nombre y embarcarse en estos proyectos tan necesarios sin pensárselo dos veces. Con los ojos más puestos en el valor literario y cultural que en el monetario. Algo que, tristemente, cada vez es menos frecuente en el mundo editorial.
¡GRACIAS!
    
    Y gracias a Park Taewon, por crear en el papel un alter ego al que siento más cercana que a muchas personas de carne y hueso.

                          

2 comentarios:

  1. La foto del medio me hace mucha gracia. Sé que no debería porque estabas sufriendo mucho, pero es que refleja a la perfección lo que tuvo que ser traducir ese libro tan difícil.

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    1. Jajaja, puedes reírte sin problema. En ese momento, no. En ese momento te llegas a reír y te mato jajaja. Pero ahora incluso lo recuerdo con "cariño". Todo un reto, sin duda.

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