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¡Hola! Soy Irene Andiva, traductora de literatura coreana al español.Enamorada de la literatura coreana desde hace hace casi dos décadas, en este blog pretendo presentarte todo lo que he aprendido sobre ella durante mi formación en el Korean Literature Translation Institute (한국문학번역원. 2022), en el MD de Cultura Coreana de la Academy of Korean Studies (한국학중앙연구원, 2026), pero, sobre todo, a través de mis innumerables lecturas.¡Bienvenidos y bienvenidas a la Corea de papel!

domingo, 31 de marzo de 2024

RESEÑA: “LA ESPERA”de Keun Suk Gendry-Kim. (Editorial Reservoir Books. Traducción de Joo Hasun)

 Seognam, 1 de abril de 2024

    La espera es uno de esos libros difíciles de reseñar, porque es casi imposible encontrarle algún “pero”. Es decir, no encuentro nada de negativo en ella. O bueno, quizás solo una cosa (pero esa la dejo para el final de la reseña).

    Viendo la portada, muchos incluso podrían esperar una segunda parte de Hierba, pues han mantenido la estética intacta. Sin embargo, no es así en absoluto, aunque si mantienen un punto en común: el dolor.

    El de Hierba es el de esas mujeres que fueron abusadas de todas las maneras imaginables, y el “La espera” es el de esas personas cuyas familias fueron separadas al erigirse la frontera que dividiría para siempre la península coreana en dos mitades enemigas que, sin embargo, seguían (siguen) iguales en alma, historia y sangre.

    El dibujo, la ausencia de color, los continuos viajes entre el presente y el pasado, las historias secundarias, que planean alrededor de la principal, pero que bien merecerían capítulo aparte… hacen de este libro no solo una lectura interesante, sino también necesaria (aunque, advertidos quedan, dolorosa).

    No me gusta comparar porque, como dije al principio, Hierba es un dolor y La espera es otro. Y cuando a mi me duele la garganta y el pie, voy a ambos médicos: al otorrino y al podólogo, porque ambos dolores son importantes. Lo mismo que es importante saber cuál fue el origen, para ayudarme a prevenir que repita las mismas acciones que me llevaron a esta situación.

    Sin embargo, debo decir que esta historia me conmovió aún más. O quizás, es que deba releer pronto Hierba para tener la herida más abierta, no sé.

    El caso es que, como dije al principio, os recomiendo que leáis La espera porque, para mí, solo tiene una pega: Desearía que se hiciera una versión en novela, más extensa. Ojalá.


domingo, 24 de marzo de 2024

RESEÑA: "El impulso" de Won-Pyung Sohn. (Editorial Temas de hoy. Traducción de Joo Hasun)

Seongnam, 25 de marzo de 2024



    La reseña de hoy es un el quincuagésimo intento que hago. Hay libros que leo y siento que inmediatamente tengo que reseñar, y hay otros que el impacto que dejan en mí es tan grande, que necesito tomar notas y dejarlas reposar por un tiempo. De lo contrario, no podría ser objetiva, y eso es algo que trato de evitar “en la medida de lo posible” (recordad que soy humana y no puedo, ni quiero, desvincularme totalmente de mis gustos personales).

    Sin embargo, por más que lo he intentado, no he logrado que, cada vez que trato te escribir sobre El impulso, salga más de mí de lo que me gustaría, por lo que he decidido simplemente escribir lo que me salga, no sin antes avisaros que esta reseña es MUY PERSONAL y que, teniendo en cuenta la mayoría de reseñas de esta novela que circulan por la red (las cuales no pueden ser más alejadas de mi opinión personal), lo más probable es que si lees el libro por ti mismo no compartas ninguna de mis impresiones. Pero, si aun así te interesa saber mi punto de vista, quédate que te lo cuento.

    Como ya he dicho, este libro lo leí hace tiempo y no lo tengo conmigo ahora mismo, sino que está en España. Por eso, la foto que estáis viendo no es la de mi ejemplar, sino del que está en la biblioteca de LTI. No me gusta hacer esto, sin embargo, en esta ocasión creo que ha sido una suerte tener que verme obligada a usar esta foto en lugar de la de mi libro. ¿Por qué? Porque en la portada de este volumen viene la “clave” del problema. La causa por la que esta novela, como he leído por ahí, ha sido una decepción para muchos:
“De la escritora de Almendra”. Amigo… ¡Qué fallo! Con todos mis respetos, no se puede vender un libro así. No, no podemos insinuar, “Oh, mira, es la segunda parte de un súperultramegachupi éxito de nuestro catálogo. Más cuando lo has leído y has visto que NO TIENE NADA QUE VER. Creo que eso confunde (y engaña) un poquito a los lectores, que lo compran esperando un “Almedra 2”. Pero no todo es culpa de este pequeño fallo. No, nosotros también tenemos parte en ello.

    Cuando Luis Miguel saca un disco que no es de boleros, la gente suele decir “Vaya, tenía que haber sacado boleros. Es lo suyo”. Cuando saca un nuevo romance, entonces toca decir “Ufff, no evoluciona, siempre más de lo mismo”. ¿Por qué quisimos hacer eso con Won-pyung Sohn?
    
    “Si lo comparo con Almendra”; “Uff, es que al lado del Almendra”; “Después de leer Almendra me he esperaba otra cosa…” Son las quejas que siempre leo por ahí. Queridos, no es Almendra, superémoslo. Es más que eso, es que no tiene ni la más mínima conexión con Almendra. Bueno sí, una: Que Sohn escribe bien y eso se refleja en ambas obras. Ah, y otra más: que CADA UNA EN SU ESTILO, son buenas novelas.
    
    A mí, personalmente, El impulso me voló la cabeza. Quizás por mi amor por los anti-héroes. Pero los de verdad. No esos que suelen proliferar tanto por la ficción que “PUM” por arte de magia empiezan a vencer todos los obstáculos y triunfan.
Amores, quiero una ficción que me impulse, que sea un caso como el de Andrés Kim Seong-gon, un fracasado que tarda en “dejar” de serlo. Que, como decimos en España “se lo curra”, volviendo a fracasar el 99% de las veces, dándose por vencido y volviendo al poco tiempo a levantarse para buscar ese 1% y que al final, lo logre.

    Ese es el punto de ficción: que al final, lo logra. Seamos sinceros, a veces no se logra nunca o nos lleva mucho más tiempo lograrlo de lo que le lleva a Andrés; esa es la ficción. Pero Andrés no es un “Mary Sue”. Es un hombre de hoy. Es un hombre como yo. Su triunfo mi inspira, y su fracaso aún más.

    Leyendo esta novela, pude entenderme a mí misma. Fue, literalmente, como acudir al psicólogo. Gracias a esta novela, me animé a seguir adelante con mis proyectos. Mejor dicho, me animé a parar y a trabajar en mí, cada día un poquito más, para lograr una meta que llevaba años siendo mi sueño y a la que había renunciado por completo (Spoiler: Salió de lujo 😉)

    ¿Por qué? Porque pude leerla con la mente (y el alma) abierta, sin esperar nada, y recibiendo todo lo que la obra estaba dispuesta a darme sin compararla con su hermana mayor “Almendra”. Incluso el final es inspirador. ¿Qué esperabas almíbar y perdices al final del cuento?

    Amigo, El impulso no es un cuento. El impulso es ese café con tu amiga, contándote lo harta que está de la vida, mientras tú la escuchas sabiendo que, esta jodida, pero va a estar bien. Y que tú, también lo vas a estar.

    Tiene frases de escaso valor estilístico pero que han invadido mi cuaderno de citas por ser verdades como puños.

    Soy muy tiquismiquis con “el estilo”. Para mí, no todo lo que se escribe es literatura. El estilo es MUY IMPORTANTE. Sin embargo, lo que cuenta El impulso tenía que ser dicho así. Duro, claro y directo ahí, a eso que a todos nos está estrujando el pecho.

    Al final del libro, la autora confiesa que esta novela nació tras leer en un foro de internet que una lectora pedía que le recomendaran libros de gente que cae y vuelve a resurgir. Pero sinceros. Creo que la señora Sohn lo logró con creces. No será su Almendra, pero tampoco es necesario que lo sea. Como tampoco es justo que eso sea lo único que esperamos de ella por el resto de su vida como escritora. Esta vez no nos ha dado un cuento, nos ha dado una razón para seguir adelante a pesar de las espinas. Nos ha dado (o, al menos, a mí me dio) EL IMPULSO que necesitaba para poder estar escribiendo esta reseña en la mesa y el escritorio desde el que la estoy escribiendo ahora mismo.

    Así que… LEANLO CON EL CORAZÓN Y SIN COMPARAR. Por favor y gracias XD.

martes, 19 de marzo de 2024

RESEÑA: “Al atardecer” de Hwang Sok-yong. (Alianza Editorial. Traducción de Laura Hernández Ramos y Lee Eun Kim)

Seongnam, 19 de marzo de 2024



    En Al atardecer Hwang Sok-yong lo vuelve a hacer. Vuelve a viajar por la historia más reciente de Corea para evaluar las consecuencias que el rápido avance del país en los últimos tiempos trajo, a la nación como sociedad, y a muchos de sus habitantes de manera particular. La constante carrera hacia el progreso dejó por el camino un montón de cadáveres o, mejor dicho, de “cáscaras”, pues eso es lo que queda después de haber ido soltando todo lastres corriendo detrás de El Dorado. Y Minwoo Park es uno de ellos.

    Un hombre adulto que ha logrado lo que se suele denominar como “hacerse a uno mismo”. A pesar de haberse criado en el seno de una familia humilde y de haber pasado su infancia en uno de los barrios más pobres de Seúl, logró salir de allí y convertirse en un prestigioso arquitecto. Sin embargo, llega a un punto de su vida en el que los recuerdos del pasado y su situación del presente le llevan a reflexionar sobre todo lo que tuvo que hacer y lo que tuvo que abandonar para llegar a la posición en la que está. Especialmente, cuando tras dar una conferencia, su vieja amiga de la infancia, Soona Cha, vuelve a contactarle y empieza lo que para ella será una confesión, y para Minwoo será un mazazo.

    La magia de Hwang Sok-yong hace que en esta novela tenga tanto peso la historia de los protagonista (no solo la de Minwoo y Soona, si no, acercándonos un poco más a los jóvenes de hoy día, la de Woohee Jeong y la de “otro Minwoo” que anda por ahí), como el retrato histórico y social. Él (y perdonadme, solo él) es capaz de hacernos entender como si la hubiéramos estado estudiando desde la primaria sociedades que nos son ajenas. Una, la de Minwoo y Soona, que desconocemos por ser pre-hallyu; la de Woonhee que permanece entre las sombras por ser la cara B que no se ve.

    Al atarceder es una novela de arrepentimiento, pero también de resignación. Es una historia amarga que, de seguro nos hará derramar alguna lágrima en más de una ocasión y nos instruirá (o eso espero yo) no solo sobre Corea, sino sobre la vida en general.

domingo, 10 de marzo de 2024

RESEÑA: “La cuchara en la tierra” de Hyun Ki-young. (Editorial Verbum. Traducción de Byun Sun-hee y Francisco Bermúdez).

Seongnam, 11 de marzo de 2024



    La cuchara en la tierra es, tal y como reza en la sinopsis de la contraportada, una de las novelas de memorias más importantes de la historia de la literatura coreana. ¿Qué quiere decir esto? Pues que esta novela recoge el testimonio del propio autor, Hyun Ki-young, quien, habiendo nacido en 1941, experimentó siendo niño periodos tan convulsos como el fin del colonialismo japonés, el Levantamiento de Jeju del 3 de abril, la guerra y la postguerra.

    Todo ello en un entorno rural de la isla de Jeju, alejado de la península (o del continente, como se menciona en la traducción al español), con las particularidades que eso conllevó.

    En definitiva, esta obra son las memorias de un hombre que, tras el fallecimiento de su padre decide echar la vista atrás a su pasado. En parte, para reconciliarse con él y expiar sus culpas; en parte, como una forma de reconectar con sus orígenes, olvidados por culpa de la comodidad de su presente.

    Es una obra que considero imprescindible para todo aquel que quiera o necesite ampliar su conocimiento sobre la historia más reciente de Corea, pues en ella se nos retrata la historia del modo más humano. Esa, sumada a las habilidades literarias del autor, ha sido la razón por la que encontré esta lectura interesante y disfrutable, por lo que recomiendo a todo el mundo (y, me reitero, especialmente a aquellos que de una forma y otra estén relacionados con el estudio de Corea) su lectura.

    Sin embargo, debo avisar de ciertos aspectos que probablemente no se ajusten al gusto de la mayoría de los lectores:

  • El ritmo de narración es lento y, puede que para algunos, excesivamente detallado.
  • Se narran escenas propias de aquella época en Corea, pero que no sé si se ajustarán a las sensibilidades de hoy día.

    Esto para mí no supone ningún problema. Sin embargo, debo ser sincera y avisarlo. Sobre todo, si simplemente eres un lector sin más.

    Ahora bien, vuelvo a recalcar que, si estudias estudios asiáticos/coreanos, sea en la rama que sea (literatura, historia, sociedad…) pues… no te va a quedar más remedio que echarle un ojo porque, en tu caso, será una lectura de gran valor.

domingo, 3 de marzo de 2024

RESEÑA: "Mamá y el mar" de Heeyoung Ko con ilustraciones de Eva Armisén (Editorial Principal. Traducción de Santi Balmes)

Seongnam, 4 demarzo de 2024



    ¡Hola a todas y todos! Hoy vengo a presentaros un tipo de literatura coreana que a veces no se tiene en cuenta: La literatura infantil.
Es lógico, todos los que estamos aquí somos adultos y por ello no nos suelen llamar la atención los cuentos. Pero lo cierto es que, tanto los más pequeños como nosotros, cuando nos inciámos en el conocimiento de una cultura tan diferente a la nuestra, el método de aprendizaje que debemos emplear es el mismo, el de los cuentos. Porque yo, que no recuerdo qué cené ayer por la noche, os aseguro que me acuerdo perfectamente de las historias que me contaban de pequeña.

    Mamá y el mar es el título en español del cuento "엄마는 해녀입니다" (Mi madre es una haenyo). 

    Esta obra surgió como fruto del trabajo conjunto de la directora de documentales Heeyoung Ko y la ilustradora Eva Armisén, quienes tras tener un primer contacto fortuito con el mundo de las haenyo de Jeju, quedaron fascinadas por el trabajo y la filosofía de vida de estas mujeres del mar.

    Por ello, en parte como una forma de homenaje, en parte para dar a conocer entre los más pequeños la labor de estas increíbles mujeres, decidieron crear este cuento que, en mi opinión logra algo muy difícil: transmitir los conceptos -incluso los más abstractos y difíciles de entender- de manera asequible para los niños, y sin descuidar el lenguaje literario, llegando algunas veces a resultar incluso poético

    Muchos pensaréis que estoy exagerando, pero eso es lo que sentí yo al leerlo y así quiero plasmarlo en mi reseña.

    Mamá y el mar nos habla del esfuerzo, los valores y la inquebrantable unión con el mar de las haenyo. Todo desde los ojos de una niña que, aunque aún no lo sepa, también es una mujer del mar. Como lo son su madre y su abuela. La pequeña aprende (y nosotros con ella), todo acerca de ese mundo que le corre por las venas antes de oír la inevitable llamada del dios del mar y firmar con él el pacto de cuidarlo y respetarlo por siempre.

    Sin duda, una lectura ideal para niños, pero indispensable para aquellos que se inician en el conocimiento de la cultura coreana.