Seúl, 22 de febrero de 2021
El otro día vi como mi amiga Ana comenzaba la lectura de este libro siguiendo mis consejos. Si alguien viene a mi casa y no le gusta el café que le pongo, me da igual. Es lo que hay, si no quieres no te lo bebas ja, ja, ja. Pero cuando de libros hablamos, me siento tremendamente responsable de si voy a hacer perder su tiempo o no. Pues hay demasiado poco tiempo para leer, como para encima desperdiciarlo con un libro que no es de nuestro agrado. Así que no pude evitar pensar: “¡Ay! ¿Le gustará a esta chiquilla el libro? ¿O me estará maldiciendo hasta llegar a la última página?”
Eso me hizo reflexionar acerca de cuán bueno es este libro
que a mí, personalmente, ME GUSTA. Y aquí que me he venido a soltar todas estas
reflexiones, porque así soy yo, que aprendí a hablar con nueve meses porque,
como decía mi santa madre “si no hablas, revientas”.
Este libro es ideal para un primer acercamiento a la cultura
y la literatura tradicional coreana incluso si aún eres un completo
desconocedor de las mismas. Es un libro de lectura rápida tanto por no ser muy
extenso, como por la brevedad de cada uno de los relatos que lo componen. Y
porque, aunque son historias tradicionales, están narradas con un lenguaje
natural, sencillo y contemporáneo. Aunque esto en mi opinión, cuando hablamos
de temas clásicos, es algo que a mí personalmente me desagrada, pues como ya
habéis podido notar los que me leéis, a veces parece que me he tragado a
Cervantes.
Pero sí, es un libro entretenido y con historias muy bien
escogidas tanto por la variedad de sus temáticas como porque combina historias
básicas que todos los que sabemos un poquito acerca de Corea ya conocíamos,
como leyendas no tan extendidas y que estoy segura que incluso muchos de los
jóvenes coreanos hoy día desconocen.
A veces, uno quiere leer un libro pero no tiene muy claro
qué tipo de obra le apetece en ese momento, por lo que este libro es ideal,
pues es, como ya he dicho, breve y variado. Entretenido y cultural. Sencillo y
con contenido. Interesante para los que simplemente aman la lectura y nacieron
con el virus de la curiosidad corriendo por sus venas, y para los que como yo,
pretenden saber más de la cultura coreana por X motivos. Así que os lo
recomiendo a todos, y os lo exijo (ja, ja, ja) a todos los que estáis leyendo
esto y tenéis una relación más estrecha con este país.
Es uno de los libros que me inspiró para hacer mi proyecto
de cuentos infantiles coreanos, y uno de los primeros libros de mi colección de
literatura coreana, por eso le tengo un cariño especial.


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