Seúl, 31 de enero de 2022
¡Hola a todos y todas y… feliz Año Nuevo! Y no, no lo digo solo porque esta es la primera vez que aparezco por aquí de manera “oficial” desde 2021, sino porque hoy es Seollal (설날) o lo que es lo mismo, el año nuevo lunar, que es cuando los coreanos tradicionalmente comenzaban el año.
Yo, aprovechando que este año estoy aquí, he decidido tomarme enero como “mes extra”, mes para mí única y exclusivamente, y desde hoy, 1 de febrero, comenzar de nuevo con mis rutinas y pasiones. Y hablar de libros se encuadra dentro de estas dos categorías en mi caso.
Hoy vengo a hablaros de “Quién sabe si mañana seguiremos aquí” de Kim Young-ha. O, así es como ha sido traducido al español por la editorial Temas de Hoy (sí, la misma que “Almendra” en España), pues lo cierto es que el título original (como suele pasar) me gusta mucho más y va más acorde con la historia: 살인자의 기억법 (Memorias de un asesino).
Puede que, al decir este título, a más de uno sí comience a sonarle esta historia, pues ha sido llevada al cine por el director Won Sin-yeon.
¿Qué decir de este libro? Que Kim Young-ha tiene un gran talento como escritor, es algo indiscutible y yo jamás lo negaré. Muestra de ello es que es uno de los autores contemporáneos que, lejos de la corriente literaria feminista coreana que tanto destaca en la actualidad, ha conseguido que muchas de sus obras sean traducidas como “Tengo derecho a destruirme” o “Flor negra”.
Pero lo cierto es que tampoco es un autor que yo idolatre. Es decir, cuando lo leo solo busco entretenerme (¡Qué no es poco!) pero no busco una obra que marque mi vida.
El caso es que pensé que eso iba a lograr con “Quién sabe si mañana seguiremos aquí”: Un thriller breve en el que a modo diario, un anciano que sufre Alzheimer que en el pasado fue un asesino, lucha contra su enfermedad para deshacerse del prometido de su hija, de quien está seguro que también es un asesino.
Pinta bien, ¿verdad? Eso pensé yo. Pero el sentimiento que dejó en mí es algo confuso.
Por una parte, creo que es una historia lo suficientemente “jugosa” como para haber entrado en más detalles. Pero por la otra, el ritmo de avance (hasta el final, donde todo se resuelve al corre-corre) es taaaaan lento, que hizo que sus escasas páginas se me hicieron eternas. Lo que pensé que me acabaría leyendo en dos tardes, me llevó dos semanas (y porque aprovechaba los tiempos muertos del metro, que si no…)
Pero sí está bastante bien escrita, y la trama es interesante. Lo que le falla, EN MI OPINIÓN, es el ritmo.
Por ello, siempre pido encarecidamente que mi reseña sea solo una guía para descubrir nuevos títulos, pero que seas tú quien te animes a darle una oportunidad a pesar de lo que yo diga. Pero en este caso, cuando encima estamos hablando de unas escasas 100 páginas… ¡aún más!
P.d.: Gracias a todos y todas los que habéis esperado mis reseñas y me habéis mandado mensajillos. Prometo traer más cositas relacionadas con la literatura coreana este año.
P.d. 2: Este libro tiene un secreto que no sé si atreverme a confesar. Quizás algún otro día


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