Seúl, 18 de junio de 2022
Hoy traigo una reseña para nada original por estos lares,
pues lo de Hierba está siendo una auténtica revolución.
A pesar de llevar más de un año en estos lares haciendo reseñas, jamás había participado en una LC, ya que son muy poquitas las que
se hacen de títulos coreanos (cuando esté en España, sí que pienso participar,
aunque no las reseñe, como mera lectora. Pero aquí mi acceso a libros y mi
tiempo es limitado)
Por eso, cuando gracias a la cuenta de
Carla me enteré de que el instagram @librosderaquel estaba organizando una LC sobre Hierba
no dudé en participar.
Tal y como esperaba, a pesar de su número
de páginas, es una obra que se lee en apenas unos días, o incluso en uno si tu
tiempo te lo permite. En ella se trata una temática súper importante que no
podemos dejar que caiga en el olvido: cómo las mujeres coreanas fueron
MALtratadas por el imperio japonés durante el periodo de la II Guerra Mundial.
Muchas fueron secuestradas (como fue el
caso de Lee Ok-sun, la protagonista de esta historia) o engañadas con promesas
de falsos trabajos, con la idea de convertirlas en Ianfu, que
literalmente significa “mujer adulta para consolar y entretener”. O, lo que es
lo mismo y sin usar ningún tipo de eufemismo, esclavas sexuales.
Es una obra dura, dolorosa. Pero en esta
reseña no me quiero quedar en lo que es evidente con tan solo leer la sinopsis,
que es lo terriblemente traumático que debió de ser la barbarie a la que estas
mujeres fueron sometidas (si bien, sostengo que es lo más importante y el
objeto de denuncia principal de esta obra). Pero también es interesante prestar
atención a cómo, desde antes de ser secuestrada por los japoneses y
posteriormente a ser liberada, Lee Ok-sun nunca llegó a ser plenamente feliz en
la vida. Su condición de niña, de hermana mayor, siempre la colocó en
desventaja y, una vez convertida en mujer y liberada del yugo japonés, tampoco
encontró apoyo ni siquiera en quienes se suponía que debían estar incondicionalmente.
Una historia desgarradora en cada
página, sin importar en qué etapa de la vida de Lee Ok-sun se centre la trama
en ese momento.
Si bien, también debo reconocer, que con
respecto a esta temática existen otras obras mucho más completas y mejores (es
mi opinión, y la propia autora coincide conmigo en su epílogo). Pero como punto
de partida para empezar a interesarse y sumarse al movimiento que clama
justicia por estas víctimas, me parece una obra ideal. Una lectura obligada,
tanto si eres amante de la lectura coreana como si no. Basta con tener
conciencia y ser defensor de algo tan básico como los derechos humanos.
Por último, como apunte a quien pueda interesarle, la traductora de la versión en español es Joo Hasun, traductora de Kim Ji-young. Nacida en 1982, que sé que es una obra que suele gustar mucho por aquí.

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