Seongnam, 21 de febrero de 2024
¿Qué decir de Han Kang? Probablemente es la autora coreana con la que mantengo la relación más tóxica. Hay algo que es indiscutible y por lo que siempre estaré dispuesta a darle un oportunidad a cualquier cosa que publique: es una grandísima autora.
Sin embargo, hay obras con las que la amo (ejemplo, Blanco y Actos humanos), y otras que no logran llegarme al cien por cien (como La vegetariana).
La clase de griego no ha sido ni lo uno ni lo otro, pero sí sé que será uno de esos libros que disfrutaré releer en el futuro.
Esta novela nos cuenta la historia de una mujer que ha perdido su voz y está a punto de perderlo todo; y su profesor de griego, un hombre que hace tiempo perdió todo, y ahora también, está perdiendo su vista. Personas a las que la vida ha ido arrancando lo esencial a bocados y que buscan una nueva esperanza a la que aferrarse.
El estilo es tan Kang en Blanco, que con gusto reconozco que, si he tardado más en leerla, ha sido porque me he recreado en muchas frases y párrafos para paladearlas como es debido.
La historia también logró mantenerme, más que enganchada, con el "corazón a disposición" de los personajes para que me lo estrujasen cuanto quisiesen.
Pero, al llega al final, debo reconocer que todo el calor que había llegado a transmitirme se apagó de golpe.
Me falto algo. ¿El qué? No lo sé (qué fácil, ¿verdad?). Pero sinceramente, me estaba gustando tanto, que me faltó "algo". Necesitaba un poco más. ¿Quiere decir eso que no deben leer "La clase de griego? Por supuesto que no. Eso no sería más que un tremendo error.
Sin duda, es una de las obras (no solo coreanas, universales) mejores escritas que he leído en mucho tiempo. Y eso, al contrario que mi percepción subjetiva sobre el final, es un hecho objetivo.
Además, toda su lectura la disfruté de una forma delicada y dolorosa a la vez, como solo Han Kang sabe hacer.
Por eso, por favor, "no hagas pellas" y no te saltes esta clase de griego. Pues te parezca lo que te parezca, sin duda, no te dejará indiferente. Y eso, queridos y queridas mías, ES LA LITERATURA.


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