Huelva, 12 de febrero de 2024
"La chica del año". El título, la portada, y el que esta historia nos sea presentada en un formato de lectura más ligero como es el manhwa, puede llevarnos a pensar en una historia amable. De esas que te insuflan ánimos para luchar por tus sueños y... blablabla.
Bueno, pues siento deciros que, si eso es lo que buscáis, no lo vais a encontrar aquí.
Porque la lucha de Misuk es una mucho más importante que cualquier sueño. Ella lucha por sí misma. Por ser quien es y salir a flote sin importar cuántos escollos le imponga la vida. O mejor dicho, las personas.
Y es que Misuk, la chica del año viene a tirar por tierra una de las frases hechas que, hasta yo, fiel amante de los refranes, detesto con toda mi alma: "Quien bien te quiere te hará llorar".
Es el viaje vital de una chica desde su niñez (a finales de la década de los noventa en Corea del Sur) hasta su entrada en la adultez. La hija pequeña de un poeta para el que su arte está por encima de su familia y quien paga sus frustraciones con violencia; una hermana mayor que parece querer seguir su mal ejemplo, y una madre sumisa y resignada.
En medio del infierno que vive en su casa, Misuk encuentra refugio en Jae-yi, la chica nueva de la clase con la que llega a establecer una relación que va más allá de una simple amistad. Una auténtica unión.
Sin embargo, conforme va pasando el tiempo, Misuk (y los lectores con ella), aprende una valiosa lección: El único que puede salvarse a uno mismo, es uno mismo.
La verdad es que es una historia que, a pesar de tener un mensaje potente que requiere que nos paremos a reflexionar de tanto en tanto a medida que leemos, se lee en un santiamén.
La naturalidad de los diálogos, la perfecta composición de las partes capaz de despertar la curiosidad de cualquiera y, por qué no decirlo también, la belleza del dibujo, hacen que no puedas parar de pasar las páginas hasta el final.
Sin embargo, es justo ahí donde encuentro la gran "pega" de esta obra, en el final. Y no porque no me haya gustado. Por el contrario, es el justo y esperado.
Pero me dejó con ganas de más. Necesitaba ver más de su progreso. Comprobar su recompensa después de lograr sobrevivir y convertirse en la dueña de su vida. Sin rencor, pero firme.
Aunque, espera ¿acaso que un libro me deje con ganas de más es algo malo? :S
A pesar de que es un manhwa autoconclusivo, espero que el autor Cheong Won se anime a hacernos una segunda parte y que, por supuesto, esta también nos llegue en español para inspirarnos a todas y a todos a convertirnos no en "las chicas del año", sino en "las mujeres y hombres de nuestra vida".




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